ME DESAHOGO. BLOGSPOT.COM

martes, 10 de marzo de 2026

 

iran ha ganado la guerra. David venció a goliath. Trump huele a puchero enfermo

 

ADAFINA. PUCHERO ENFERMO

 

Adafina era la comida que preparaban las amas de casa judías los viernes por la noche antes del Sabat cuando a los de la Ley Vieja no les es lícito cocinar. Era un pote de berzas y berenjenas donde las madres echaban algo de carne kosher de animales sin pezuña o peces sin escamas, sustancioso condimento hervido a fuego lento. Yahvé mandaba no manducar caracoles ni crustáceos y por supuesto carne de cerdo animal inmundo. Yo vengo de una ciudad muy judía que era Segovia donde pervive esa tradición culinaria de los hebreos. Curiosamente se transforma en puchero enfermo o por otras señas el cocido. Después de 1492 y el tan traído y llevado Decreto aparece la Castilla conversa. Los que no quisieron marcharse al extranjero que fueron los más y los que partieron que eran los menos convierten la adafina en la marmita de los godos y echan al cocido no sólo tocino  y la famosa “bola” que sabe riquísima. Todo para disimular o para aparentar que eran cristianos viejos. A partir de entonces cuando se descubre un asunto sospechoso donde nada está claro suele utilizarse una frase: “esto huele a puchero enfermo” y la guerra de Trump contra Irán huele a puchero enfermo. Los yanquis y los pretenciosos israelíes no quieren admitir que perdieron esta guerra. Que les salió el tiro por la culata. Alá es grande.

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

miércoles, 4 de marzo de 2026

 ONEGA VOZ DE TABACO NEGRO

Otro que cascó. Se conoce que andan llamando por ahí en eso. Fernando Onega ─Fernandiño─ era un gallego enxeibre no sé si de Lugo o de las Rías Bajas, de esa escuela de periodistas gallegos que trajo Rosón a la Prensa del Movimiento: Pedro Rodriguez, Pedro Pasciual, Celso Collazo y demás un poco a la sombra de Julio Camba y de Cela.

Discretos reservados de esos que se dicen que cuando los ves en una escalera no sabes si sube o baja. Y si les preguntas algo te responden viceversa. Tenía cara de seminarista misacantano con sus lentes de montura de oro y su voz de tabaco negro.

Adolfo Suarez lo fichó como ayuda de cámara y hasta creo que le buscó novia una chica abulense. Le escribía los discursos, puedo prometer y prometo y lo prometía con su voz de tabaco negro.

El fuerte aroma de los “Ducados” se elevaba sobre el techo de aquellas redacciones estábamos todos dando voces, sonaba el tableteo de las Olivetti como ametralladoras al husmo de la noticia y el reportaje. Humo. Aquel humo era puro incienso, olíbano sagrado sobre el altar de la diosa actualidad.

La muerte de Fernandiño me ha llenado de tristeza. Fue mi director en ARRIBA que dirigía desde la planta noble de aquel edificio de Castellana 142 que recordaba a la ONU siendo tan solo una caja de cerillas. Jamás me capó una crónica.

Era discreto, diserto e irónico aunque gallego sus perfiles eran eslavos. Un lago en Estonia se llama Onega y un hermano suyo o su padre escribió un libro muy voluminoso sobre los judíos en Galicia.

Cuando se desmontó aquel andamiaje de los periódicos estatales, algunos como yo nos quedamos yertos compuestos y sin novia, pero Onega, la Rosa Montero que era roja más que una amapola hicieron un carrerón, Onega se convirtió en estrella de la Cope y la Montero  en prima dona del País.

Este predicado corrobora mi aserto de que el falangismo que los crió a sus pechos era un movimiento aséptico y ecléctico; para trabajar en aquellos periódicos de la cadena no se preguntaba al aspirante quién era, qué pensaba, de dónde venía y adónde iba. Lo mismo que en la Legión. 

Actualmente eso es muy difícil, más complicado, los plumillas han de resignarse a vivir de limosna y tocar muchos palillos para entrar en un periódico. ¿Es esta la libertad que nos prometían? 


Pobres de aquellos que cometan la torpeza de pensar por su cuenta al  carecer de flexibilidad de vertebras adecuadas para prosternarse ante el gran jefe al que no verán jamás pues la bestia sin rostro. Yes wuana.

 Los francotiradores están prohibidos y sólo se les permite garabatear mensajes en la Red. Como yo. Si no te arrodillas ante el imperio y le haces la palinodia a Trump y a otros indeseables vas listo. Onega fue de los últimos eclécticos. Su voz de tabaco negro no se extinguirá. Será siendo propagada por las ondas en el espacio cibernético. Descanse en paz Onega. Hoy yo quiero lanzar desde este humilde blog un réquiem por aquella época. Cuando sólo fumábamos tabaco negro.

miércoles, 4 de marzo de 2026

 LA HISPANOFOBIA DE TRUMP. ESPAÑA CON SANCHEZ

 

A lo largo de muchos años de mi carrera periodística topé con este estigma del odio a España no importa que régimen gobierne el país. Ocurrió con Franco. Ocurrió con la República. Es un odio francés, es un odio inglés. Los franceses metieron en campos de la muerte a los soldaditos del ejército republicano derrotado. Los ingleses envidiosos, presuntuosos y envidiosos nos dieron caña durante las décadas del 60 y del 70 como podrá comprobar el lector si consulta mis crónicas en la hemeroteca. Es un odio cerril, un desmelenamiento total hacia nuestra historia, nuestras costumbres. Napoleón arrasó nuestro alegre solar ibérico durante la francesada. Luego vinieron Wellington y los Hijos de San Luis.   Y los Internacionales neoyorquinos que tanto daño causaron durante nuestra guerra civil

USA utilizó la estratagema del hundimiento del “Maine” (una mentira gorda como suelen propalar los yanquis ni en Irak había armas de destrucción masiva ni en Irán armas tienen la bomba atómica) para atacar. Remember the Maine

El veto de Israel en 1947 nos cerró la puerta de Naciones Unida. En Londres en un pub de Southg Kensigton tuve que tirar por las escaleras a un menda que se cagaba en nuestra bandera, la bandera que yo juré y así sucesivamente.

Dentro de este contesto tan manido tan repelente se mueve Donald Trump, el míster trampas ojiporcuno porque tiene cara de gocho al cual solo le falta gruñir para convertirse en un cerdo.

Y a mí las democracias donde viví y trabajé me enseñaron que cuando se produce una afrenta a la nación todos los partidos políticos han de alzarse unánimes con el jefe del ejecutivo.

Eso no parece darse acá pues España es diferente y ahí tenemos al de VOX Abascal con su barbita puntiaguda de Shylock echando un cuarto  espadas en favor de Mr. Trampas y a ese Feijoo con sus maneras de doctrino haciendo lo mismo.

No estoy de acuerdo con muchos aspectos de la gestión del señor Sánchez pero no dejo de reconocer que esta vez se ha comportado como un patriota; es un gran político. Si los gringos nos bloquean, dejan de comerciar con nosotros y mandarnos tanques inservibles o mantequilla ajada con su pan se lo coman.

España siempre supo sobrevivir a tales bloqueos. En nuestro país pese a las dificultades se vive mejor que en ningún otro.

Por eso está viniendo tanta gente sobre todo ultramarinos y moros hermanos nuestros porque aquí como decía mi madre conforme es la manta así se estira la pata y en la mesa de san Francisco donde comen cuatro comen cinco. Abajo la derechona

 

miércoles, 4 de marzo de 2026

miércoles, 4 de febrero de 2026

 

POR QUÉ ESTA OBRA CUMBRE DE LA LITERATURA ESPAÑOLA ES ANEPIGRAFA. PERO ANTONIO PARRA DESCUBRIÓ QUE TENÍA PADRE Y MADRE ANDRES LAGUNA QUE NO QUISO FIRMARLO POR MIEDO A LA INQUISICIÓN, ERA UN CONVERSO

 

VOLVIENDO AL LAZARILLO DE TORMES

 

Yacemos en casas de poco trigo dados al trato torpe con las mulas del diablo que es como llamaban en Toledo a las barraganas de los clérigos pues más vale fortuna que caballo ni mula y al hombre desdichado la puerca le pare perros, nos movemos entre motolitas que parece que nunca rompieron un plato, curas torvos, mercedarios visitadores que en un año gastan más zapatos que todo el convento, clérigos avaros y crueles como el arcipreste de Talavera que por poco casi le rompe la crisma al pobre lazarillo en la creencia que le sisaba los bodigos y ermitaños santurrones que al morir dejan una prole de muchos hijos habidos con las beatas que visitaban su cenobio.

La segunda parte es un ataque a la moralidad laxa del clero del s. XVI en toda la regla.

Yo descubrí quién era el autor del lazarillo que no fue otro que Andrés Laguna capellán del emperador Carlos V y su protomédico, experto en hierbas medicinales y en eso me afirmo. 

A lo largo de toda la obra que se lee de corrido como una gran novela que es pese a los lances exagerados he descubierto muchos refranes, idiotismos y segovianismos que escuché en boca de muchos viejos cuando era niño.

Más vale fortuna que caballo ni mula. Ser como la encina que solo da frutos a palos y los de Segovia estamos bien vareados, somos gente resignada que acepta el dolor con una sonrisa aunque nos queme la rabia por dentro.

─Lázaro, engañado me has.

─ ¿Cómo dice, tío?

─Yo comía de dos en dos y no me decías nada─ le dice el cruel ciego en el pasaje del racimo de uvas que les regalaron los vendimiadores de Oropesa.

El ciego maldito fue su maestro que le inició en la universidad de la vida. Lázaro espabiló. En pago al coscorrón contra el toro de mármol de Salamanca y la treta de beber el vino del jarro por un canuto lo dejó estampado en un barral. Y no olió el poste.

La segunda parte de la obra parece haber sido redactado por una pluma diferente pero muy experta en conocimientos bíblicos.

“Vana es la industria humana e inane su sabiduría cuando Dios no la guía”. 

Esta sentencia sólo pudo ser escrita por un converso y el doctor Laguna procedía de la judería de Segovia.

 Quiero creer que a pesar de haber recibido órdenes mayores seguía practicando de oculto la vieja Ley pero no podía ser el cuervo más negro que sus alas. Por todo el libro flota el pavor a la Inquisición. De ahí que Andrés Laguna que era amigo  y fámulo del emperador Carlos V no lo firme con su nombre.

 El protagonista lidia con su desventura. Es un vagabundo sin suerte que sabía ayudar a misa. Sus problemas con la justicia dan con su cuerpo en galeras.

Es compañero de cama de atunes y bogavantes. Ocurre un naufragio y la narración de la tempestad es de una categoría descriptiva magistral.

El náufrago es recogido por unos pescadores que lo meten en un tonel creyendo que era una sardina de gran tamaño y van por Castilla exhibiéndolo como si fuese un hombre pez como atracción de feria.

Hay un aspecto que soslayé o no reparé en él por inadvertencia al escribir mi libro sobre Andrés Laguna escribió el Lazarillo.

Dije que el protagonista era el hambre. En cambio después de una segunda lectura no estoy tan seguro porque hay también sexo a porrillo, sexo y cuernos.

 Claro que aquí los que jodían eran los curas y los obispos. El más ruin jabalí se zampa la mejor bellota. Mozas del cántaro. Cantoneras. Damas de toldo y arandela. 

“A ningunos me incliné tanto como a los eclesiásticos por ser gente secreta, casa, rica y paciente”  comenta una de las visitadoras del P. Anselmo el ermitaño. Aquellos reverendos cataban la mejor tajada. No habían aparecido aun los pederastas. 

Los frailes se constituían en garañones que afirmaban la pureza de la raza. A la sazón el sexo no era preocupación de los pobres hambrientos que no llevaban vida tan regalada.

─Lázaro de Tormes cálate el sombrero para que no se te vean los tochos.

─Pues mírese bien a los suyos bien a los suyos, su reverencia ─ le dijo a un abad amante del vino que, cuando le invitaban bebía más que un saludador.

 Cuando a Lazarillo lo casan con la querida del arcipreste de Toledo y en el pasaje del eremita que engendró una  reciella de rapacines, hijos naturales. 

Lazarillo se resigna a su suerte, sufre y aguanta porque en España el que aguanta gana y se echa novia a una mondonguera que le da de comer morcillas y lo viste con una pelliza de raja segoviana con lo cual pudo aliviar su desnudez porque “desnudo nací, denudo me hallo, ni pierdo ni gano" y así sucesivamente.

 Este libro que nos hizo reír y llorar a generaciones es epitome de la grandeza y contundencia de la lengua española

Miércoles, 4 de febrero de 2026

martes, 3 de febrero de 2026

 Una LIRA Y UN TREBOL EN LA 3ª AVENIDA (II)

 

Cuando aterricé en el aeropuerto Kennedy aquel día de San Andrés de 1976 se cernía  sobre la Gran Manzana una potente cellisca. Era el atardecer. Y tocamos tierra sorteando las nubes. Una gran turbulencia se abatía. 

Venía en el asiento de al lado un polaco que, por miedo le entraron ganas de rezar, se apretaba contra la silla y pasaba los dieces de su rosario:

─Scary. Tengo pánico.

─Dont worry, mister, ya hemos aterrizado.

El acojonamiento de aquel viajero era un signo de los que me esperaba. Un funesto presagio. Me había, al salir de Madrid, dado mi director Donato León Tierno una recomendación:

─Parrita, tú cuenta una historia.

Yo sabía que venía a cerrar la tienda. Que se acababa la prensa del Movimiento. 

 otra foprma de hacer periodismo. Cambiariamos la elegancia por la plebeyez y la chabacanería. Concluía un ciclo de grandes corresponsales en el extranjero conjugando la novedad noticiosa con la literatura: Julio Camba, Ricardo León que narró la guerra del 14 desde las trincheras alemanas, Hemingway, Rodrigo Royo, García Serrano, Pistolesi, Ismael Herraiz (“Italia fuera de combate”), Blanco Tobio, Celso Collazo, Alfonso Barra. Pombo Angulo el corresponsal de La Vanguardia que dió a conocer la caida de Berlín.

 Eran cronistas que medían la temperatura de un país no sólo por la combustión política sino también por sus alacridades poéticas: el habla, sus gentes, su historia, sus tradiciones. 

Hoy todo se ha vuelto como más brutal.

Trump tiene modales de esbirro. Es petulante y necio. Mucha gente se pregunta cómo puede ser que un contratista de obras neoyorquino podrido de dolares con aspecto de camionero de la Ruta 66 pueda haber alcanzado la presidencia de los USA. Con  semejante patán no es de recibo.  

Es la narración a cara de perro. Periodismo de cejas bajas que dirían en Fleet Street y nosotros aspirábamos a la excelencia. Cejas altas. Hice de mi capa un sayo.

Yo venía a echar el cierre y me encontré con una metrópoli que me recibía con una temperatura bajo de cinco bajo cero con unas cuantas pesetas en el bosillo que di a un judío para que me encontrara una casa. Se las di y le ofrecí tabaco.

-Aquí solo fumamos hierba- me dijo

Me dirigí a un hotel cerca de la ONU y desde allí largué mi primer despacho. Subí al restaurante a tomar café y al regresar noté que me habían robado las gafas y mi pluma estilográfica, aquella estilográfica donde yo pergeñaba mis artículos antes de pasarlos a máquina. Un mal barrunto. A pesar de todo, sobreviví.

 Nueva York es la ciudad que no duerme, la ciudad automática. Razón llevaba Julio Camba. Era el futuro y yo venía de Europa, una Europa que era el pasado. Como mejor supe y pude narré las intercadencias de la era Carter. My name is Jimmy Carter.

─Jimmy who?

El manisero de Plains. Tenía modales y una dialéctica que me recordaba las páginas de la novela del Tío Tom. 

Creo que fue el último de los presidentes americanos que profesaba el cristianismo. Protestante metodista el cual todos los domingos iba a misa y no se cohibía en afirmar que la guerra nuclear sería el fin del mundo. 

Porque había hecho la mili a bordo de un submarino armado con misiles con una capacidad deletérea nunca vista en la historia de la humanidad. Era Carter el segundo de a bordo del almirante Rickover.

continuará

 

martes, 3 de febrero de 2026